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El CNIA potencia el campo para fomentar la seguridad alimentaria en Nicaragua

El CNIA potencia el campo para fomentar la seguridad alimentaria en Nicaragua

Desde que asumió el Gobierno del Presidente Daniel Ortega Saavedra y la Vicepresidenta Rosario Murillo, en esta segunda etapa de la Revolución Sandinista, han volcado sus mayores esfuerzos en fomentar y fortalecer el sector agropecuario en el país, por tanto la implementación de nuevas tecnologías ha sido una de las prioridades para proteger e incrementar la producción de alimentos.
En este contexto, entra en escena el Centro Nacional de Investigación Agropecuaria (CNIA) del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) como un eslabón fundamental en el proceso de llevar a las familias la soberanía y seguridad alimentaria.

Gracias al trabajo que se realiza desde el CNIA con sus diferentes laboratorios y programas, no solamente se garantiza mayor variedad de alimentos de calidad, también se incentiva a los productores micro, pequeños, medianos y grandes a aumentar sus capacidades tecnológicas para mejorar su producción y con ello mejorar sus fincas.

“Nuestro Gobierno ha venido invirtiendo en instalaciones, en tecnología, este centro es más para las investigaciones en granos básicos. El CNIA del INTA está enfocado más a la parte de granos básicos, en la parte de generación, de investigación de nuevas variedades de granos básicos, de maíz, sorgo, solo en este centro se han generado aproximadamente 17 variedades híbridas de grano rojo y grano blanco. En el caso del maíz también se ha generado variedades de grano amarillo y de grano blanco también de alto rendimiento”, cuenta la ingeniera agrónoma Zuri Zamora del CNIA.

Muchas de las investigaciones que realiza el CNIA ha posibilitado la liberación de semillas resistentes a las sequías, sobre todo para ser sembradas en el llamado corredor seco, también se trabaja en otras múltiples investigaciones, como establecer banco de germoplasma de pasto y germoplasma de plantas frutales guayaba, papaya y generación de hortalizas.

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“Hemos venido trabajando y generando nuevas variedades que contribuyen lo que es la seguridad alimentaria de nuestro país, variedades para pequeños y medianos productores adaptables a su zona, principalmente a granos básicos, pero también se trabaja diversos cultivos, se tiene un banco de germoplasma de semilla”, explicó la especialista.
Como parte de estas investigaciones se ha instalado en nuestro país una biofábrica de producción de plantas de plátano de distintas variedades, una producción promedio de 1.2 millones de plátanos.

“Hemos venido trabajando con materiales como cuerno enano, cuerno gigante, censa ¾ que estos materiales tienen rendimiento de 50 a 60 dedos por cabeza”, dice Zamora al hablar de las variedades de plátanos.
En el CNIA also está el Centro de Desarrollo Tecnológico, que cuenta con distintos laboratorios, como el bioinsumo que es para la multiplicación de insumo para el control de plagas y enfermedades.

“Este laboratorio ayuda para fertilización, para tener plantas muy fortalecidas. Estos insumos están a la disposición de las familias productoras. También está el laboratorio de biotecnología que utilizamos diferentes técnicas que nos ayudan a cortar proceso en la parte de mejoramiento genético para generar variedades en el corto plazo utilizando nuevas tecnologías que nos permiten generar una variedad, un híbrido de manera convencional dilata hasta 3, 4 o 5 años, pero con la tecnología podemos generar variedades en corto plazo y eso lo que necesitamos tecnologías que nos permitan generar variedades y estar a la disposición de las familias”, dice Zamora.

Otra parte importante del trabajo en este centro de investigación, lo explica Ana Medina, especialista en biotecnología, que señala que la producción de insumos biológicos o microorganismos benéficos es una alternativa importante para los productores.

“Dentro del Centro Nacional de Insumos Biológicos nosotros nos encargamos de multiplicar 10 microorganismos benéficos, dentro de ellos hongos antagonistas para el control de enfermedades, hongos para el control de plagas y microorganismos que nos ayudan a la fertilidad de los cultivos. Estos microorganismos se evalúan en cultivos, ya sea cualquier tipo de cultivo maíz o frijol, todo aquel cultivo de importancia económica para el país o de importancia económica para los productores y eso nos permite poder validar la efectividad de nuestro productos”, resaltó Medina.

Este tipo de proyectos investigativos agropecuarios son un ejemplo a nivel centroamericano, no en vano los especialistas nicaragüenses son de los más destacados y reconocidos de la región, por su alta capacidad científico técnica.
“Estamos ligados bajo una estrategia nacional de bioinsumo que nos permite tener a nivel regional módulos que se encargan de multiplicar microorganismo y eso permite a los productores tener productos más cerca, apoyamos a productores con investigaciones y el uso de microorganismo”, refirió.

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