El Centro Nacional de Tejidos, ubicado en Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias, del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), desarrolla una importante labor científica que impactará en gran medida en la producción nacional de plátanos.

Se trata de un laboratorio construido en 2018 con el apoyo de la misión técnica de la cooperación de Taiwán y que en 2019 inició el proceso de producción.

El mismo, se constituye como el laboratorio de este tipo más grande en Centroamérica y de acuerdo a su coordinadora, Luz María Flores, esto se debe gracias a la capacidad de producir en el año hasta 1 millón 600 mil plantas.

Flores, asegura que las variedades con las que se trabaja actualmente son cuerno enano, cuerno gigante y censa ¾.

Son las variedades que se producen en nuestro país desde hace mucho tiempo, pero que ya por el período que tienen de estar acá en uso, se ha venido deteriorando lo que es el potencial productivo de las variedades”, explica.

Regenerar potencial genético

Al respecto refiere que con esto se pretende regenerar el potencial genético de estas variedades.

Por ello se lleva a cabo un proceso detallado y meticuloso, que cuenta con el respaldo de especialistas taiwaneses, gracias a los lazos de amistad y colaboración entre Nicaragua y esa nación asiática.

El proceso

La responsable del centro explica que el proceso cumple un ciclo de unos 9 meses dentro del laboratorio y posteriormente 3 meses en invernadero.

Inicia con la selección de las plantas madres, que deben cumplir con ciertas características que puedan ser expresadas luego por las hijas cuando sean cultivadas.

Por ejemplo, una planta madre tiene que tener un rendimiento de buena calidad, dependiendo la variedad, estamos hablando de 45 a 50 dedos (plátanos), cuando lo normal si vamos a campo, podemos encontrar de 40, menos de 40 el rendimiento”, adelanta.

Los hijos ya seleccionados se someten a un proceso de multiplicación con una técnica de “reproducción acelerada”, que permite hasta un máximo de 6 multiplicaciones.

Según la coordinadora, esto hace que se puedan obtener en total unas 800 plantas de cada cuerpo.

La técnica

Esta tarea se logra, colocando los especímenes in vitro, es decir al vacío, en frascos que contienen un líquido con hormonas y nutrientes, que luego se convierte en una especie de gel que les provee lo necesario para su vida durante la fase de laboratorio.

Orlando Flores, administrador del proyecto plátano del INTA asegura que, solamente en el laboratorio, se ven involucradas unas 20 personas, en su mayoría mujeres.

Sin embargo, resalta que tienen la meta de crear un gran impacto en la economía nacional “ya que tenemos garantizada la venta de estas un millón 600 mil plantas en todo el año”, asegura.

Plantas para el bono productivo

Del mismo modo, manifiesta que estas plantas son las que entrega el Gobierno a los pequeños productores a través de los bonos productivos.

Las producidas recientemente, están llegando a la Costa Caribe nicaragüense, específicamente a los productores de esa zona afectados por los huracanes Iota y Eta.

Es la preocupación de nuestro Gobierno de llegar hasta estas familias y que esto contribuya a su economía, contribuya a que mejore la productividad”, comenta.

Flores detalla que el personal que se involucra en el proceso trabaja en un horario de 8:00 am a 5:00 pm, sin embargo, han extendido los días de trabajo a los sábados y domingos, debido a la meta de completar los bonos productivos en tiempo y forma.

Traslado a vivero

Ernesto Wang, técnico del proyecto plátano, detalla, que tras la salida del laboratorio, se trasladan a un vivero de aclimatación en frascos, lo que permite a la plantas adaptarse al clima en el exterior.

En el laboratorio es ambiente controlado, tenemos luz, aire, para controlar esa temperatura allá, pero afuera, la luz es más fuerte, el viento y también la temperatura es más alta”, detalla.

Una vez transcurrido un mes, se considera que la planta es apta y se le retira la tapa al frasco.

De esta manera puede sustentarse en el exterior, con un ambiente muy similar al que estará expuesta durante su vida adulta.

Posteriormente, afirma, que las trasladan a bandejas durante tres semanas y finalmente son trasplantadas en bolsas.

Sanidad y precocidad

Tal como explica Wang, una de las grandes ventajas de este método es lograr producir plantas totalmente sanas, libres de plagas y enfermedades.

El resultado es que queremos ofertar la planta sana, y la planta sin virus, sin plagas y sin bacterias. Porque si de la manera tradicional llevamos ese hijo de plátano al campo, algunas llevan plagas, de enfermedad. Si sacas esa planta y la siembra en su campo, se va a exportar esa enfermedad en su campo”, asegura el técnico de la misión.

Las plantas producidas con este método, logra que el proceso de floración se alcance en un lapso no mayor de 7 meses.

Esto le permite al productor tener su cosecha entre los 10 y los 11 meses.

Meta para 2021

Para este año el centro nacional de tejidos tiene la responsabilidad de producir plantas de estas variedades para la distribución de los bonos productivos, lo que significa la distribución de unas 600 mil plantas en diferentes partes del país.

“Es una gran importancia para nosotros porque vamos a dar respuestas a muchos productores en diferentes partes del país, van a conocer nuestra tecnología, van a tener beneficios económicos, porque si logran obtener mayor cantidad de dedos por plantas y también van a tener un ingreso para su familia y garantizar lo que es la seguridad alimentaria para las familias nicaragüenses».

«Esto es gracias a nuestro Gobierno que ha estado en función de garantizar bonos productivos para las familias productoras de todo el país”, refiere la coordinadora del centro.

De momento se ha alcanzando obtener 500 mil plantas de plátano, lo que significa un 70% del total proyectado.

Tomado de El 19 Digital